WYN
WOOD

MURALES EN MIAMI

Texto y fotos: Lucas Iturriza

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Cranio da una seca, inspira profundo, retiene y exhala suave. Se ríe. Me mira y asiente con la cabeza, sin despegarse ni un segundo de esa sonrisa que parece tener tatuada. Así es, Lucas. Yo era cadete, trabajaba en mi ciudad, en Sao Pablo; siempre me había gustado pintar pero nunca le había dado mucha importancia. Un día, a la salida del trabajo iba caminando y ví a un chico haciendo un graffiti mientras esperaba el bus. Y me dije “Yo también puedo hacer eso”.
Me acerqué y se le dije: “Yo también puedo hacer eso”. Me prestó un marcador y me puse a pintar. Ese fue el click, hace nueve años. Al otro día, en el trabajo dije que estaba enfermo y me fui a pintar mi primera pared. Mientras la hacía, pasó un señor y me preguntó si le pintaba la de su negocio. Le dije que sí, que cuánto me pagaba. $1.500, me respondió. Y pensé: “Esto es lo mío”. Al otro día, renuncié a mi trabajo, y desde entonces sólo pinto. @cranioartes hoy tiene 138.000 seguidores en Instagram y es uno de los referentes del street art mundial y de la gran cantera brasilera. Viaja por todo el mundo haciendo murales, además de vender sus piezas, los lienzos que pinta en grandes festivales como el Art Basel, este mega festival que nos juntó en el barrio de Wynwood, Miami, y al que llaman “las Olímpiadas del Arte”. Cranio sería uno de los tantos personajes alucinantes que conocería durante tres semanas; uno de esta tribu urbana de artistas que hoy están entre los más
influyentes y los que más venden en el arte contemporáneo global.

Miami, con Wynwood, nunca volverá a ser la misma. El imaginario colectivo sobre “los marielitos” cubanos, División Miami y South Beach ha sido arrasado por el tsunami de arte que inunda y rebalsa Wynwood. Miami explota. Y Wynwood es la actualidad de esta Miami de arte explosivo desde hace varios años. Cuando me invitaron a hacer una exhibición de fotos, sabía poco y nada de este barrio. Como siempre, no investigué mucho para no tener ideas preformadas antes de llegar. Funcionó. Apenas la pisé, Wynwood me empezó a invadir. Las primeras dos o tres horas fueron un shock. Casi no podía hablar. Fue como una invasión pictórica sobre mi cuerpo. Colores, figuras. Arte que te invade y te moviliza. No sabía que existía un lugar así en el mundo. Digo, había estado en Nueva York ese mismo año (2016) y también había visto murales alucinantes. Pero tantos todos juntos, tan concentrados, uno al lado del otro, no. Como que Wynwood es un afano. De más joven, había visitado museos y hubieron cosas que me llegaron, pero esto es otra cosa. Si a un museo lo veo como una casa bien conservada de un pueblito medieval, de la que uno está tentado a decir “Qué lindo”, el barrio de Wynwood es como estar parado frente a los fiordos noruegos al borde del abismo, mirando el cielo sin perderte un segundo la aurora boreal.

La historia del barrio obedece al más puro “sueño americano”. Tony Goldman, que venía no casualmente de crear el SoHo en Nueva York, aplicó la misma fórmula en Miami. Buscó un barrio industrial en decadencia -lleno de criminalidad y marginación- y vio una fortuna donde todos los demás veían abandono. Compró mucho por muy poco e hizo un negocio multimillonario. Además, en Estados Unidos si uno tiene más de 9 acres, puede requerir un código postal propio y -en este caso- rebautizar al barrio. Así se creó Wynwood.
Hay varios festivales que han ayudado mucho a levantar la zona; el Art Basel Miami es el más grande, por lejos. Se celebra la primera semana de diciembre de cada año, y las calles, galerías y restoranes –principalmente de Miami Beach, la sede- colapsan de gente.
El Wynwood Art -durante la tercera semana de febrero-, y el Art Walk -todos los primeros viernes de mes- también tienen mucha convocatoria.
Las buenas lenguas dicen que Alapatah -por la 7 Avenue- es el barrio que se viene. Está pegadito a Wynwood y es adonde la gente de The Collective Art Miami me invitó y ofreció una galería para exhibir mis fotos durante el Art Basel 2016. Tuve el privilegio de exhibir mi trabajo y conocer gente alucinante como Cranio, los chicos de The London Police, Bordalo, Jose Mertz, Aquarela, Apitatán, El Xupet Negre, Mekatron y muchos más que siguen viajando y pintando por todo el planeta, llenando de color el gris de las ciudades.

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