PRAGA

REINO DE BOHEMIA

PRAGA

TEXTO: CONSTANZA COLL. FOTOS: SHUTTERSTOCK

Las preocupaciones son mucho mayores cuando se trabaja fuera, por no hablar de las molestias propias de los viajes: estar pendiente de los enlaces de los trenes; la comida mala; relaciones que cambian constantemente, que nunca llegan a ser en verdad cordia- les, y en las que no tienen cabida los sentimientos. ¡al diablo con todo!”, escribe franz kafka en su relato por excelencia, la metamorfosis. Para quienes amamos viajar puede resultar un pensamiento extraño, pero tal vez, para quien haya nacido y crecido en praga, alcance con estar ahí y nada más que ahí. De apenas 500 kilómetros cuadrados, ubicada junto al río moldava y rodeada de colinas verdes, esta ciudad supo ser la capital del reino de bo- hemia, luego de checoslovaquia, y actualmente, de república checa. Desde su fundación en el siglo ix hasta el día de hoy, conserva intactos castillos, puentes y callejones de piedra, palacios, monasterios y torres con campanarios medievales. Este nivel de conservación es el que protege la unesco desde 1992, cuando la declaró patrimonio de la humanidad.

A PRAGA SE LA CONOCE COMO LA CIUDAD DE LAS CIEN TORRES

Con más de 10 siglos de historia, en el casco antiguo de praga se mezclan y combinan a la perfección casas renacentistas y palacios barrocos, con iglesias góticas y fortalezas me- dievales. Se la conoce como la ciudad de las cien torres -aunque tenga muchas más- e inspi- ró a todo tipo de artistas, entre ellos, al gran escritor franz kafka, que tiene trazado un circuito turístico por toda la ciudad, con las casas que lo vieron crecer, los cafés, clubes y jardines que frecuentaba, los lugares que elegía para entregarse a la escritura y el cementerio judío donde descansa. “praga no te suelta. Esta vieja bruja tiene garras. Uno ha de rendirse ante ella”, escribió en una carta, a los 19 años, y parece que se lo estuviera advirtiendo a los millones de viajeros que llegan acá, batiendo los récords año tras año. Entre otras joyas, vienen a conocer el castillo de praga, que es la mayor fortaleza medie- val del mundo; el puente carlos en el barrio malá strana; la iglesia de estilo gótico týn; y todos los palacios sobre la calle nerudova.

Es una ciudad muy chica, ideal para andar a pie, y sin embargo, en los mapas turísticos hay tantas indicaciones de cosas para ver y hacer que resulta fácil perderse. En estos casos, una buena estrategia es pensar cuál sería el circuito básico para una visita de 48 horas. Así, uno se asegura de ver lo más interesante del destino y después, si queda tiempo y energía, sí dejarse llevar por la curiosidad y el instinto viajero. Un top 10 de cosas para hacer en pra- ga podría ser: 1. Visitar el casco antiguo y el famoso castillo de praga; 2. Hacer un crucero por el río moldava y cenar a bordo; 3. Asistir a un espectáculo en la ópera de praga; 4. Pro- bar algún plato tradicional checo, como el vepřo-knedlo-zelo o los trdelnik; 5. Visitar la cervecería más antigua de la ciudad, u-fleku, y degustar algunas copas; 6. Hacer un picnic en los jardines de vrtba; 7. Subirse a un tranvía para ir a cualquiera de estos lugares; 8. Ir a las cinagogas y al cementerio del barrio judío de josefov; 9.Ir de compras y sorprenderse con los precios de las tiendas sobre la calle havelska; 10. Subir los mil escalones en cara- col del campanario de la catedral de san vito. Con una atmósfera romántica y misteriosa a la vez, praga es, por definición, kafkeana.

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