Muchos siglos de historia ardieron ayer en pocas horas en París, provocando una conmoción a escala planetaria. El terrible incendio en la catedral de Notre Dame, joya del gótico europeo y con casi 14 millones de visitantes al año, dejó al país y al mundo incrédulo y muy triste. Poco después de las 11 de la noche, el responsable de los bomberos, dijo que la estructura exterior, incluida la fachada principal, con sus dos torres se salvaría. Aunque algunas de las obras de arte más valiosas fueron puestas a salvo, se teme que se hayan perdido muchas piezas, pinturas, esculturas, objetos de orfebrería, un patrimonio histórico irrecuperable que conoceremos en las próximas horas.

 

 

El incendio se declaró sobre las 18.50 horas, cerca del tejado, donde había instalados unos grandes andamios para la restauración de una parte de la catedral. Por tanto, la hipótesis provisional que se baraja sobre las causas del siniestro es que algún elemento, material o máquina relacionado con esas obras hubiera podido desencadenar el incendio, por razones fortuitas. El arquitecto responsable declaró, no obstante, que no había operarios cuando ocurrieron los hechos. Tampoco hay noticia de que haya heridos. La Fiscalía de París ha abierto una investigación.

Las llamas se propagaron rápidamente y la columna de humo llegó a ser visible desde toda la ciudad. Los 500 bomberos participantes en las operaciones tuvieron muchas dificultades para trabajar, sobre todo al principio, dado que sus escaleras no van más allá de los 30 metros.

Las características estructurales y el contenido de una catedral gótica complicaron las labores y la prioridad siempre fue proteger la fachada principal y las torres, objetivo que se logró.

La zona fue de inmediato evacuada, y se llamó a la población para que evitara desplazarse a la Île de la Cité, la isla en medio del Sena donde se halla el templo. Se calcula que en la catedral había unas 2.000 personas. Muchas de ellas pasaron a contemplar el espectáculo desde los puentes del río.


Crédito de la foto: Gigarama

La catedral, antes del fuego.

 

La catedral ha sido protagonista de obras literarias (Víctor Hugo) y de funerales de Estado –de De Gaulle, Pompidou, Mitterrand y otras figuras–, de la coronación como emperador de Napoleón. Las guerras y las revoluciones la habían respetado.

Antes del incendio: así era el interior de la catedral, antes del fuego:

 

Con el fuego aún vivo, comenzó a hablarse de restauración. La Unesco, que cataloga Notre Dame como patrimonio de la humanidad, ofreció toda su ayuda. Miles de personas e instituciones realizaron donaciones para que la Catedral de Notre Dame recobre su poderío lo antes posible.

 

 

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