Recorriendo Bali. Sobre Miedos Y Lugares Por Conocer

Escrito por Natalia Hellriegel el miércoles 16 de enero de 2019

Recorriendo Bali. Sobre miedos indiscutibles y lugares por conocer.

A mis más de 30 años (casi 40), ya he coleccionado temores que me acompañan desde que tengo uso de razón, En consecuencia, son cómo acuerdos implícitos de un sufrimiento a cuenta ya asumido… pero no por ello menos molesto.

Adenmás si quisiera justificarme, podría decir que mi formación profesional (Seguridad Laboral) ha colaborado a incluir otros miedos a la lista, En consecuencia, gracias a eso de estar buscando riesgos probables-potenciales-inminentes-escondidos-etc. he coleccionado algunos miedos. Y el destino era recorrer Bali, en Asia, específicamente Indonesia.

Pero somos seres vivientes y por ello necesariamente dinámicos y -quizás por karma, por casualidad o por lo que sea- siempre nos encontramos con la oportunidad de deshacer mandatos –o crear nuevos.

Recorrer Bali es enfrentar sus Volcanes

Cuando un volcán en actividad, un país desconocido y partes indómitas de una isla paradisíaca es probable que se den cita esos miedos arraigados, se genera un cúmulo de situaciones que despiertan sensaciones encontradas y dan una oportunidad única…

Era enero de este año cuando –luego de idas y vueltas- decidimos finalmente pasar en Bali la última parte de nuestro viaje… una isla paradisíaca con todos los matices: llena de lugares espirituales e indómitos, referencia mundial del Surf y sede indiscutida de todos los vicios terrenales en su ciudad de Kuta. No nos lo podíamos perder! … a pesar de estar en alerta por la actividad del volcán Agung, con cierta ansiedad por lo que podría pasar, armamos el viaje en una noche mientras estábamos en Ao Nang y 2 días después partimos…

Requisitos para recorrer Bali sin problemas legales

Justo cuando se empezaba a esfumar esa desconfianza por lo que podría pasar con el Volcán (que ya había dejado algunos turistas varados hacia poco tiempo), se escucha en el avión, por altoparlante información sobre el destino, dentro de la bienvenida nos resaltaban que el uso, tenencia y venta de drogas está prohibida y además bajo pena de muerte… ¡me dieron ganas de tirar hasta el ibuprofeno que llevaba!, enseguida mi mente pasó mil imágenes de mi mochila pensando qué podria haber que pudieran confundir con alguna droga… bienvenidos entonces a un país extraño y de costumbres muy diferentes…

El Norte de la isla es alto, húmedo, lleno de plantaciones y volcanes… allí fue nuestra primer parada, en “Bali Sunrise Villas” sobre la base del monte Batur, nuestro punto central para hacer la excursión al volcán y vivir el amanecer en lo alto de Bali… Un paseo idílico sin dudas.

Norte de la Isla de Bali, Selva y Volcanes y algo mas…

Puntualmente nuestro guía pasó a buscarnos a las 2 de la mañana, salimos del hotel con una tacuara en mano y sin poder ver ni donde pisábamos. A los 3 pasos como mucho, nos internamos por unos senderos totalmente selváticos que balconeaban hacia donde la vista no alcanzaba a ver.

En general me gusta la aventura, lo desconocido y lo distinto pero hay pautas mentales que no me he planteado romper, algo así como “Le tengo miedo a las víboras y las arañas, es así y punto”. Las veo y de inmediato tengo la sensación de ser irremediablemente mordida y devorada (¿suena exagerado? Si ya lo sé)A los 40 minutos de estar caminando montaña arriba (o más bien volcán arriba), paramos a hacer un descanso y como para romper el silencio de la noche, nuestro guía – en su inglés estilo indonesio- nos cuenta algunas cosas de este paisaje, dentro de lo que yo alcanzo a entender “Cobra Real”… -“Excuse me??? Acá?”, Le dije. –“Yes”, me respondió.

… Miré el sendero oscuro hacia arriba cubierto de árboles y luego hacia abajo exactamente igual, pregunté en mi inglés estilo rudimentario -“¿y ahora donde están?” (Las víboras claro), muy tranquilo el guía me respondió que de noche duermen en los árboles, “ok” – pensé, “eso es bueno, por lo pronto no hagamos ruido”.

Haciendo cumbre en Bali al amanecer

Lo que siguió fue una sensación a flor de piel de querer salir de ahí inmediatamente desmaterializándome, miré de nuevo hacia arriba y hacia abajo, el holandés que estaba con nosotros se rió tímidamente, Marce hizo como que nada pasaba y yo suspiré y me entregué por fin a la experiencia….
Me inventé una buena excusa para la ocasión: “Si mientras organizaba el viaje no me cruce en Internet con historias terribles de Cobras que comen personas en el Norte de Bali es porque no es tan común o nadie sobrevivió para contarlo, en cualquiera de los casos no hay sufrimiento”…

Bueno, se terminó el descanso, sigamos entonces mientras duermen …

El resto es historia imaginable, llegamos a la cumbre, tomamos un té calentado con el vapor del interior del volcán, vimos apenas asomar el sol entre las nubes (había mucha niebla) sacamos fotos y volvimos… fue una experiencia hermosa y sin víboras a la vista.

Ya en el hotel, desayunamos, y nos dispusimos a descansar un rato. Ahora que era de día podía ver bien el baño (que por alguna razón en indonesia son algo extraños ya que tienen como un protagonismo especial en las habitaciones)…

Allí en la ducha había arañas, varias, por varios lados… suspiré de nuevo… y pensé: “seamos razonables, no me van a comer ¿no?” Se lo comenté a Marce también, como para ser más consciente de mis cavilaciones extremistas…

Nos acostamos, cuando a las dos horas nos levantamos en vez de haber dos bananas como habíamos dejado, había una y media… -“Vos te comiste ese pedazo de banana?”, Le pregunté a Marce. -No, me dijo… Ok, somos tres en la habitación entonces. Miramos un poco para todos lados, no encontramos nada, la mordida era grande, lo que estuvo allí ya no estaba…

Escapada a Ubub, en el medio de Bali

Ya nos estábamos acostumbrando a las situaciones raras así que sin más salimos a caminar.

Al segundo día partimos para Ubud, un lugar de increíble y extraña belleza en el medio de la isla… Casi como en una búsqueda del tesoro dimos con nuestro hotel en una calle oscura en el medio del ruido a selva. Primera impresión: buena. Llegamos a nuestra habitación, fui a mirar el baño (que como ya dije son un poco raros allá) y descubrí lagartijas en la ducha, no una lagartija de goma tipo decoración, era una lagartija auténtica en 3D junto a varias iguales, no es que le tenga miedo a las lagartijas… pero me pregunté ¿Por qué tantas? y qué otra cosa más podría haber allí… -“Amoooor, tenés que ver este baño, es muy loco”, le dije. Vino, inspeccionó un poco más allá y me dijo – “Es que no tiene techo, veo los bananos desde acá”.
Esta gente es rara eh…

Recorriendo Bali y sus Arañas, Cobras e “invitados desconocidos”

Había llegado el momento de darle vía libre a otro de mis miedos: “la araña del banano” una de las más agresivas que existen, pero decidí no decirle a Marce, mis miedos me resultaban pesados hasta para mi…
Como las camas allá tienen dosel (esa cortinita para cerrar todo) me imaginé que estaría por algún motivo, así que a la noche prácticamente lo cerraba al vacío con la mente puesta en las benditas arañas, en ese bicho que se había comido la banana, en mi amiga la cobra real y todo otro animalito que me animara a imaginar … El último día no aguanté y le conté a Marce, él –con su mentalidad práctica- buscó a mi araña en Internet, el resultado? Sólo habita en los bananos de Sudamérica…

¿Podés creer? Tanto miedo y la araña vive como 12 usos horarios más allá!, la cobra real no aparece ni en Internet, el bicho que comió la banana seguro era vegetariano y el baño sin techo permitía ver las estrellas de noche.

Ahí ya me relajé del todo… justo a punto de terminar el viaje pero a tiempo para entender mucho y disfrutar

Recorriendo Bali. Conclusiones

Que vivimos en esa isla paradisíaca? Una de las mejores y más intensas experiencias:

  • vimos el amanecer en la cumbre de un volcán,
  • pasamos una tarde en una pileta sobre un lago de agua termal,
  • probamos el tempeh, degustamos comidas de las más raras,
  • nos perdimos en las calles de Ubud y descubrimos como en la noche practican su performance de danzas típicas,
  • escuchamos música de la más bonita,
  • contemplamos un atardecer en un templo sobre un acantilado con olas gigantes donde vimos la danza del fuego,
  • recorrimos senderos de extraña belleza
  • ¡y corrimos monos que se llevaban las llaves de la moto!

Eso solo fue posible al evitar que los miedos limitaran la posibilidad de vivir nuevas experiencias, asumiendo sobre la marcha que si algo puede suceder, el miedo no va a cambiar el curso ni las circunstancias, yo no puedo controlar los eventos….
Una y otra vez me voy a encontrar con lo que temo… pero será la actitud de dejar fluir y recibir lo que el momento tenga para dar lo único que sumará confianza en mi misma, y con ello la posibilidad de cambiar MI realidad y la potencialidad de eliminar MIS límites mentales, “no puedo cambiar lo que me rodea pero puedo cambiar yo”…
Al fin y al cabo, los problemas son una creación de la mente, no ha sido por casualidad que en un templo solitario de Chiang Dao un cartel llamara mi atención, decía así:

 

“Where does suffering dwell? Nowhere else but in the minds that grasp and cling” (¿Dónde mora el sufrimiento? En ningún otro lugar mas que en las mentes que captan y se aferran)

 


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