Cómo es recorrer Bariloche sobre ruedas.

Escrito por mujeres al volante el viernes 29 de septiembre de 2017

Animarse a recorrer Bariloche sobre Ruedas.

Luego de 2 horas en el aire, llegamos a Bariloche. La ciudad que va más allá de los egresados.

Me gustan los aeropuertos chiquitos, donde todos se conocen y te reciben con una sonrisa de bienvenida. Siempre insisto en que la mejor manera de conocer un lugar, es recorriéndolo en auto. El auto te permite manejar las paradas, charlar con la gente local y por sobre todas las cosas descubrir la verdadera esencia del destino.

Recomiendo alquilar el auto antes de llegar, ideal por las webs de las compañías de rent a car, así cuando arribamos al destino, el vehículo nos está esperando.

No es mi primera vez en Bariloche, pero hace 4 años que no venía. Así que fue una excelente oportunidad para hacer un poco de turismo además de nuestro objetivo principal de esta escapada: el ski.

Nuestra primera noche fue en la ciudad. Aprovechamos para recorrer el centro de Bariloche, yendo por la calle Mitre y el Centro Cívico hasta la Catedral. Por supuesto, fuimos a comer un rico asado (obviamente con papas fritas) a “El Boliche de Alberto” donde las porciones son muy grandes así que recomiendo compartir.

Montaña y Esquí en Bariloche

Al día siguiente la montaña nos esperaba, y allí pararíamos 4 noches. Por lo general en esta época del año, septiembre, los caminos están excelentes y no es necesario llevar cadenas. Sólo concentración y disfrute en el manejo de montaña, deleitando las increíbles vistas que se asoman en cada curva. Estos caminos es mejor hacerlos de día y, en épocas de nevadas (Julio/Agosto), sí o sí llevar cadenas para el auto. Las alquiladoras te las ofrecen.

San Carlos de Barilche

Para los que amamos esquiar, parar en la base es la mejor opción. Hay muchas alternativas y por unos días dejás el auto estacionado y te movés a pata. Hay dos supermercados y varios restaurantes, mi preferido, “El living del Almacén”. Allí el recomendado es el cordero, pero para los que no comemos eso hay excelentes opciones de un menú típico invernal:  pastas, guisos, gulash. Otro lugar que me encanta es el restaurante del PireHue, imperdibles las empanadas de carne y las mollejas.

San Carlos de Bariloche

Después de cuatro día de ski -un deporte que descubrí de muy chiquita con mi familia y amigos y que ahora repito con mi marido, mi hija y por supuesto también amigos- arrancamos el viaje hacia San Martín de los Andes.

Antes de salir a un destino, recomiendo:

  • Ver duración del viaje. Para esto podés usar las aplicaciones de tránsito como Waze o Google Maps. Además de guiarte, te avisan las velocidades a respetar.
  • Llevar una heladerita con bebidas y algunos snacks saludables para el camino.
  • Tener preparada una buena playlist sin conexión con música para el auto.
  • Evitar viajar de noche, inclusive al amanecer y atardecer ya que la visibilidad es más complicada.

El recorrido que hicimos fue la Ruta de los Siete Lagos, que es un tramo totalmente asfaltado de la Ruta 40. Este camino lleno de bosques, lagos y paisajes increíbles, conecta Bariloche y San Martín de los Andes. Realmente vale la pena manejarlo y disfrutar de la vista, las paradas y los miradores.

 

San Carlos de Bariloche
Al comenzar el viaje, en el camino para salir de Bariloche pasamos por la vieja estación ferroviaria y la Terminal de Ómnibus, y nos encontramos con vistas panorámicas de la ciudad y los cerros. Un lugar que recomiendo para ir almorzar antes de arrancar con las horas de manejo, es “El Boliche Viejo”. Para los que no tienen que manejar (siempre sugiero comer liviano cuando tenemos que estar varias horas conduciendo), no se pierdan el flan con dulce de leche y crema.

Ruta 40, Bariloche

Ya en la ruta 40, bordeamos el primer lago: Nahuel Huapi. El paisaje enamora: cipreses, arbustos y el agua, son algo inolvidable. Sin embargo, es importante andar con precaución, ya que pasan muchos camiones.

Más adelante comienza la zona de los bosques, donde hay varios campings con parrillas para pasar el día y hoteles. También se aprecia el Parque Nacional Arrayanes, con la isla Victoria y la península de Quetrihué.

Llegando a Villa La Angostura, nos empezamos a encontrar con la urbanización y con los lugares turísticos como el acceso al Cerro Bayo. Entrando a la ciudad podés cargar nafta y aprovechar para visitar el puerto, las playas, el viejo centro y el lago.

Continuamos viaje y apareció el segundo lago: Correntoso. Acá seguimos un tip que nos dieron, y antes de cruzar el puente de hormigón, doblamos a la izquierda en la calle Cacique Antriao y recorrimos la costa del río, donde también hay un puente de madera del año 1930 y una playa. Si amás subir fotos a Instagram, es una parada que no te podés perder. Si podés andá a visitar el Hotel Correntoso disfrutando de un café con una increíble vista.

 

San Carlos de Bariloche
Después retomamos la 40 y cruzamos por el puente principal para continuar viaje. En el km 95 se llega a una bifurcación, donde debés seguir por la derecha y tenés la posibilidad de parar a sacar fotos en el Mirador del Lago Espejo: el tercer lago.

Si te metés en la zona, vas a encontrar de todo. Hay playas y campings, está la opción de visitar otros lagos como el Bailey Willis o el Lago Espejo chico, de recorrer las ruinas de un viejo hotel en Ruca Malén, de descansar en el paraje Quintupuray o de seguir hacia la pintoresca Villa Traful.

Pero, volviendo a nuestro recorrido, pasamos al cuarto lago: el Lago Escondido. Se llama así porque está oculto en el bosque y es pequeño en comparación a los otros. A mano izquierda lo podés ver. Inmediatamente después, aparecen los lagos quinto y sexto: Villarino y Falkner.

Desde la ruta la vista es espectacular y pasás por encima del río que los une. Si querés parar a elongar y descansar un poco, podés aprovechar las playas con vista a los cerros Buque y Faulkner. El lugar es una belleza y la heladerita con snacks nos permitió hacer un pequeño picnic.

Siguiendo la ruta hay varios puntos para visitar. Uno es la Cascada de Vullinanco, que se encuentra en el km 146, sobre el lado oeste. Otro, el Parque Nacional Lanín (km 150) y en el km 155, sobre la derecha, está el camino que desemboca en la Laguna Pudu Pudu y el Lago Hermoso.

 

Luego, el recorrido continua por una zona donde la vegetación se va haciendo menos densa y nos encontramos con el séptimo y último lago: el Lago Machonico. Como en los anteriores, si querés podés bajar, visitar la playa y ver de cerca a los pequeños cangrejitos que viven entre las piedras.

Ya cerca de nuestro destino, aparecen una increíble variedad de puntos turísticos. En el km 165 está el empalme por la derecha con la Ruta Provincial 63 (ojo, de ripio), que te lleva a la aldea de montaña VIlla Meliquin y al Valle Encantado del río Limay. En el km 177, el acceso al Cerro Chapelco (el famoso centro de ski). Y, finalmente, en el km 186, el acceso a Quila Quina, donde hay camping, playas, una cascada y pinturas rupestres.

San Carlos de Bariloche

Y llegamos a nuestro destino. La ruta desciende hacia el Lago Lacar, por su empinada costa, terminando en San Martín de los Andes. Y si tenés ganas de volver a esquiar, no te pierdas el Cerro Chapelco con sus increíbles pistas y bosques, estos últimos ideales para hacer hazañas con los más chiquitos.

Como digo siempre, la mejor forma de no perderte los increíbles paisajes que tiene nuestro país, es manejando. Y la ruta 40 es un gran ejemplo de todas las posibilidades, momentos y recuerdos que se pueden presentar en un tramo de solamente 190 km.

¿Te animás a recorrerlo?

Luly Dietrich, una mujer al volante

 


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